El perfil del empresario está cambiando. Ya no basta con conocer bien el producto o servicio que se ofrece: hoy se necesita también una mentalidad digital, capacidad de adaptación y disposición para aprender de forma constante.
Detrás de cada negocio que hoy se ve consolidado hubo un inicio incierto: una idea, poco presupuesto y muchas dudas sobre si funcionaría. Si estás construyendo tu empresa y sientes que vas más lento de lo que esperabas, esto es importante: casi ninguna marca reconocida empezó siendo grande.

